8 razones por las que las discusiones son frustraciones

Autor: Mónica Olvera Macedo

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¿Has sentido que tus discusiones no son fructíferas y sólo crean más frustración, enojo y tristeza?

He recordado las actitudes erróneas que no me han ayudado a tener una comunicación asertiva, productiva y respetuosa. Te las comparto esperando puedas evitar caer en ellas:

Error 1: Creer que el otro ya sabe perfecto por qué estás furioso; y además esperar que te lo diga, sin tú soplarle nada.

Respuesta: El otro no lee nuestras emociones y pensamientos de “pe a pa”. Digámosle lo que nos enoja de forma directa, clara y sincera.

Error 2: Creer que escaneamos el corazón del otro y dar por hecho, lo que son suposiciones y prejuicios. 

Respuesta: No podemos conocer en totalidad el pensar del otro. No nos adelantemos interpretando desfavorablemente su actuar, mejor esperemos a que nos comparta lo que piensa y siente. 

Error 3: Ignorar o pasar por alto la personalidad del otro.

Respuesta: Hay que buscar adaptar nuestro lenguaje y trato a su temperamento. No es lo mismo hablar con alguien muy sensible a hacerlo con quien se ríe de sí mismo y se le resbala todo. 

Error 4: Ir con la espada desenvainada bien dispuestos a vencer, imponiendo nuestra postura.

Respuesta: El otro es primero, incluso más importante que vencer. Por ello vale la pena afrontar el diálogo con apertura, escucha y caridad, sabiendo que soy falible y siempre puedo aprender algo.

Error 5: Responsabilizar al otro de mis propios sentimientos y reacciones.

Respuesta:  El otro me lanza un comentario sarcástico, fin de su responsabilidad.  De mi parte, puedo tomarlo a la ligera tratando de entender que así se expresa, o puedo tomarlo personal, sintiéndome herido y ofendido. Esto ya depende de mí. 

Error 6: Iniciar el diálogo cuando uno de los dos está muy distraído, apresurado o cansado.

Respuesta: Discutir es un ejercicio que consume calorías pues requiere razonar. Así que por el bien de ambos, busca el momento oportuno y las circunstancias adecuadas para hacerlo. Tampoco esperes semanas.

Error 7: Hablar justo cuando la olla express está a punto de explotar. 

Respuesta: A veces bajo el influjo de una emoción fuerte, decimos disparates y cuestiones que no diríamos en otras circunstancias. Para evitar arrepentirnos de nuestras palabras, esperemos a estar más calmados para hablar. 

Error 8: Generalizar: los “siempre” y los “nunca”. 

Respuesta: Sería falso e injusto decirle al otro “siempre dejas el shampoo destapado” o “nunca llegas temprano”,  cuando en realidad sólo lo ha hecho el 95% de las veces. Es mejor precisar y ser específicos: “ayer y hoy has llegado tarde”.