Crecer en crisis

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“Nunca dejes a tu pareja… especialmente en un incendio”, se menciona en la película “A prueba de fuego” (Fireproof). En efecto, a lo largo de la relación de pareja se pueden ir presentando “incendios” los cuales, si se trabaja en conjunto y de manera adecuada, además de resistirlos y superarlos, nos pueden dejar una gran lección y enseñanza.

Pretender que nuestra vida de pareja será siempre pura felicidad y alegría, que nunca habrá problemas, dificultades e incluso en algunos casos fuertes crisis, resulta un pensamiento ingenuo, más bien tenemos que tener presente que los cambios, dificultades y crisis son parte de la vida y en ocasiones se presentan con más frecuencia de la que nos gustaría.

Las relaciones personales están sujetas a que existan problemas en ellas y en la relación de pareja mucho más al tratarse de una relación tan íntima y donde debería existir una alta y sana convivencia, pero si esta convivencia se torna deficiente, indiferente o incluso hostil, se deteriora y es aquí donde surge la crisis; resulta comprensible al ser dos personas distintas, “tal cual sal y pimienta, la pareja está compuesta por dos personas diferentes que hacen su vida juntas” se dice en otro momento de la película “A prueba de fuego”. Los problemas pueden darse de manera tan variada como las parejas mismas, desde los planes para el fin de semana, las visitas a familiares, hasta cuestiones como la infertilidad o la infidelidad.

Además de las crisis que pueden ser resultado de nuestras acciones, también hay algunas en las que no depende directamente de nosotros su surgimiento. Independientemente de esto, lo que sí está a nuestro alcance y en nuestra “jurisdicción” es la actitud con la que tomamos y afrontamos las crisis, se dice que un problema no lo es en sí mismo, sino en la medida en la que la persona lo percibe de esa manera. En nosotros estará el quedarnos lamentándonos de la situación e incluso complicando las cosas al punto de llegar a fracturar por completo la relación o el echar manos a la obra y trabajar directamente en la reparación de la misma. Comprendamos que las crisis son para crecer, no para romper.

Hay (entre otros) dos factores muy poderosos para tomar en cuenta para superar las crisis:

  • No se está solo. A menudo se suele querer salir de la crisis con el esfuerzo particular; la pareja no es de uno, es de dos y con el otro es con el que tenemos que realizar el esfuerzo y las acciones para superar las adversidades.
  • Apoyo de un profesional. Hay especialistas en tema de pareja y matrimonio que pueden ayudar bastante a la hora que se presenta un conflicto o crisis en la relación.

Existen testimonios impresionantes de parejas donde parecía que el amor había más que muerto y la reconciliación era impensable y a pesar de todo esto, después de lo más profundo de la crisis, la relación resurge y más allá de eso, pareciera haber desarrollado más fortaleza, como un árbol que crece y se robustece, que sus raíces se cimientan mejor dando más soporte, de tal manera que ya no cualquier viento lo derriba. “Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol” decía Martin Luther King, nosotros no perdamos la esperanza y a la vez trabajemos plantando un árbol todos los días en el bosque de nuestra relación.

Artículo proporcionado por Familia Unida Guadalajara publicado también en Fiancée Bodas.