11 consejos para asistir en familia a Misa

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por Catholic-link.com

Es todo un tema llevar a la familia a misa, que aprendan el ritual y las palabras que en cada momento se dicen. No importa lo temprano que se levanten todos y lo planificado que esté todo la noche anterior, siempre sucede algo que finalmente suele retrasar a las familias. 

Encontrar sitio es vital para el éxito de una familia en misa y siempre requiere de algún malabar para poder estar todos sentados. ¿Les pasó algo similar el domingo pasado? ¿Por qué siempre los papás tienen que estar recordando a los niños que hagan silencio, que se arrodillen y que se queden quietos? 

Para ser honestos, sabemos que hay pocas cosas realmente sencillas en la vida. Dios quiere a nuestros pequeños en su casa y es labor de nosotros los padres llevarlos y enseñarles a conocerla. A pesar de que en ese tiempo no escuchemos ni una sola palabra del Evangelio y que salgamos con la sensación de haber participado en una lucha en lugar de una misa, Dios seguramente se alegra de nuestra renuncia a la comodidad y de nuestros esfuerzo porque sus pequeños hijos aprendan a amarlo. A continuación unos cuantos consejos:

1. Prioriza

Ir a misa nunca debe ser una opción para tus hijos (a menos que alguno esté enfermo o exista alguna situación que lo impida) La rutina es importante para los niños. Desde una edad temprana es importante que aprendan con nuestro ejemplo que ir a misa los domingos es lo que la familia hace. Ellos llegarán a entender que esto es parte de sus actividades semanales y algún día esperarán con gusto el domingo para ir a misa.

2. Recuerda el objetivo

¿Es tu objetivo tener niños bien educados o niños que amen a Dios? Recuerda que no estamos enseñandoles simplemente que se puedan quedar sentados quietos una hora, esa no es nuestra meta. El objetivo es enseñarles a amar a Dios, a Jesús, a la Iglesia. Tener esto en mente puede ayudarnos a mantener la calma, y con paciencia, aceptar si nuestros hijos no se comportan a la perfección. Si nos enojamos y les llamamos a atención siempre van a asociar el ir a misa con papá y mamá enojados. Enfoquémonos en enseñarles por qué vamos.

3. Espera los malos días y espera también la gracia de Dios

Así como habrán días en los que sentimos que perdemos la paciencia y el mal genio sale, comprendamos que nuestros niños tendrán días en los que simplemente no pueden portarse bien, esta es una oportunidad para dejar que la gracia de Dios actúe sobre ellos.

4. Planifica y prepárate

Es crucial que te prepares para ir a misa con tiempo, especialmente cuando tienes niños pequeños. Explícales lo que sucede en la misa y porqué es necesario hacer silencio. Mis hijos entendieron fácilmente que necesitan estar quietos porque otras personas están rezando y escuchando a Dios, no es simplemente que tengan que estar quietos por que sí. A medida que mis hijos han ido creciendo solemos repasar las reglas para ir a misa en el auto, durante el camino. Una buena estrategia es contarles el Evangelio con anticipación, obviamente con palabras que ellos entiendan, así ellos comprenderán que no solo vamos a sentarnos, arrodillarnos, y pararnos automáticamente y sin sentido. Además que esto también te ayudará a ti, pues si tienes niños muy pequeños a los que atender durante misa, ya conocerás con antelación el Evangelio y las lecturas.

5. Practica

Conversa con tus niños sobre la misa y practiquen a modo de juego. Mis hijos encontraron este video de un pequeño llamado Isaiah muy divertido y entretenido. Incluso empezaron a jugar a la misa, claro sin todos los ornamentos, ¡pero usando un lindo plato y una copa de plástico! Esto los ayuda mucho y los familiariza con una actividad que es parte de su familia.

6. Reza

Camino a la iglesia no está de más rezar, en realidad nunca está de más rezar y pedirle al Espíritu Santo que te de la sabiduría y paciencia para enseñar a tus niños a amar a Dios.

7. Vístanse para la ocasión

Tomarse el tiempo para ayudar a que los chicos estén vestidos para la ocasión les enseña que ir a misa es un acto importante, no es cualquier lugar donde ir a jugar, es la casa de Dios y Él te está esperando con una fiesta. Por lo tanto debemos vernos bien para Él a modo de respeto y honor, los niños a veces se quejan pero poco a poco se van dando cuenta y ellos mismos van eligiendo la vestimenta apropiada.

8. Lleva provisiones

Sé que aquí hay varias opiniones y posiciones. Dependiendo de la edad de mis niños y de su personalidad hay quienes llevan algunas cosas como agua, o algún pequeño snack (cereales o galletitas) que ayude a que alguno de los pequeños se quede en calma. Nosotros tenemos una regla, luego de los dos años, no se llevan snacks. También llevamos para los mayores, un misal para niños, para cada uno de ellos.

9. Participa de la misa y explícala

A los niños les encanta cantar y rezar las plegarias que ellos se saben. Anímalos y enséñales lo que ellas significan. Susúrrales al oído lo que cada parte significa, participa de la misa y no estés distraído, si tú lo haces, ellos lo harán. «¡Mira! Este es el momento en que el pan se convierte en el cuerpo de Jesús». Ellos poco a poco empezarán a esperar por esos momentos especiales.

10. Retírate al fondo si tu bebé o tu hijo menor llora, o incluso sal un momento pero solo hasta que se calme

No te quedes fuera de la misa siempre. En mi experiencia mis chicos se terminan comportando peor fuera de misa que dentro. Sal afuera y cálmalos pero luego vuelvan a entrar.

11. Habla de la misa luego de que termine

Habla con tus niños sobre la misa luego de que esta termine, o durante la semana. Que te cuenten qué entendieron de la homilía o qué fue lo que experimentaron. Revisa con ellos su comportamiento y felicítalos cuando lo hayan hecho muy bien.

Recuerda que la niñez es una edad que pasa muy rápido y lo que formes ahora perdurará, como dice el dicho: “habrán días largos, pero los años son cortos” y esta época terminará antes de lo que piensas. Tómate el tiempo para gozar de esa ternura e inocencia de tus niños. Observa cómo se maravillan ante la grandeza de Dios. Tal vez sean tus  niños los que te den las mayores lecciones de fe.

«…el llanto del niño es la voz de Dios”. “Los niños lloran, hacen ruido, por todos lados” “nunca hay que echar a los niños que lloran de la Iglesia» (Papa Francisco).